Reseña libro «Serena a los once»
Tesa Arranz
Ed. Barrett
«El deber es lo que esperamos que hagan los demás.»
Oscar Wilde
La primera novela publicada de un personaje relevante pero relativamente anónimo de la denominada movida, como es Tesa Arranz, ilustrada por el sevillano Armando Jiménez, narra en forma de diario los intensos dieciocho días de existencia de Serena o Pinki, una niña de once años quien, tras sufrir un trágico acontecimiento familiar, se ve obligada a reencontrarse a sí misma y a sus circunstancias (entendidas éstas como su familia, amigos, escuela e inquietudes) a través de una inusitada y, en ocasiones, vehemente forma de ver y entender la vida que, en algunos pasajes, sobre todo a partir de la segunda mitad del libro alejan del primer efecto empático que vivimos a través de sus ojos en los primeros compases de la misma.
La atribulada vida burguesa de una niña de tan solo once años, con las que nos deleita la autora termina por crear un efecto contrario al deseado, porque, independientemente de sus circunstancias vitales y de las acertadas premisas de acción y tensión que plantea la autora (su relación con Ralf sobre todo) terminan por desembocar en una caída del interés argumental, propiciado por lo artificioso de las situaciones y del progresivo enconamiento que genera Serena de quien termina por contrariar su perpetúa lucidez emocional y sentimental ante un mundo adulto en plena crisis. Este hecho termina por contaminar el ecosistema inicial de la novela, a pesar de lo cual su lectura puede proporcionar un rato agradable, debido a la agilidad y efectividad de sus diálogos y de su puesta en acción que responde a lo expuesto por escritor William Somerset Maugham: «Adquirir el hábito de la lectura es construirse un refugio contra casi todas las miserias de la vida.»
Redacción: Juan A. Ruiz-Valdepeñas









