Reseña libro «Un pueblo de Oklahoma»
George Milburn
Sajalín Editores
«La crueldad lejos de ser un vicio es el primer sentimiento que imprime en nosotros la naturaleza.»
Marques de Sade
EL árbol de navidad de los baptistas, Ajos o La Señora Hopkins son tan solo tres de los treinta y seis relatos que componen estas visión poliédrica de un pueblo de mala muerte en la Oklahoma en la época de la Ley Seca, sobre la que retumban los ecos del racismo, la primera guerra mundial, la desilusión existencial, la codicia, la pereza, el salvajismo y el autoritarismo moral y religioso. Un memorable libro de amargo sabor, que cuesta tragar (como ese whisky de maíz destilado caseramente) en ocasiones por la desnudez y crudeza de lo que contiene en sus párrafos. Relatos de vileza y miseria humana en un entorno rural de la América profunda, caprichosa y avariciosa, donde la república del dogmatismo individual, la codicia, la religión y la desigualdad y el racismo, marcan las pautas narrativas trazadas brillantemente por Milburn (quien vivió en un pueblo del mismo estado y del que se establece un buen retrato en Granizo y despedida) que sacuden al lector con despiadada furia y sin descanso.
Mencionaba antes tres relatos, pero no hay relato que no merezca ser resaltado, incluso aquellos no tan brillantes, siempre contienen lacerantes destellos de realidad visceral que dan cobertura a una narración coral, atrapada tanto vital como geográficamente en un mismo emplazamiento que transmite al lector esa sensación de asfixia, suciedad y ansiedad. Un auténtico lujo.
Redacción: Juan A. Ruiz-Valdepeñas








