Entrevista a Sr. Chinarro
Sr. Chinarro regresa con nuevo disco y una colección de canciones que vuelven a poner de manifiesto el particular universo creativo de Antonio Luque. Hablamos con el músico sevillano sobre este nuevo trabajo, su manera de entender la música y una trayectoria que lo ha convertido en uno de los nombres imprescindibles del indie nacional.
1. Dos discos en un mismo año: uno vuelve a tus orígenes y otro es material nuevo.¿Necesitabas cerrar cuentas con el pasado antes de seguir adelante, o los dos proyectos crecieron a la vez?
Para retomar el contacto con la banda antes de hacer el disco de canciones nuevas quise recordarles qué es Sr. Chinarro, de dónde viene, mis premisas estéticas, digamos. Intenté además revisar esos primeros cuatro discos eliminando aparatosidad, retirando el amontonamiento de pistas que los emborronó en su día, incluso acercar las canciones a los Unplugged de la MTV, con idea de ir reduciendo equipaje, aunque de la esclavitud de los tambores cuesta salir. La idea funcionó, al menos en lo fundamental, porque el nuevo disco de canciones nuevas suena más a Sr. Chinarro que otros que grabamos en la década anterior, sin perder lo contemporáneo, no tenemos 25 años.
2. Las fuerzas y los cuerpos suena a manual de física, pero también a algo muy carnal. ¿Qué fuerzas y qué cuerpos hay detrás de estas once canciones?
Y a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. Con esos sentidos jugué, me gusta jugar con los sentidos de las palabras, ya se sabe. A mí me gustaría saber quién está detrás de los partidos políticos de ultraderecha, de su ascenso en el mundo, de las redes sociales, de los accidentes de trenes, por ejemplo. Eso es lo que está detrás de estas 11 canciones.
3. El primer adelanto fue “El deseo del genio”, que habla de deseos perdidos y quizá recuperados. ¿Por qué elegiste esa canción para abrir camino? Y, ya puestos, ¿qué le pedirías tú al genio?
Esa está más cerca de la vertiente físico-carnal del disco, sí. A la vez que la decadencia de las democracias occidentales, provocada, ocurre la decadencia natural de mi propio cuerpo, y se hace duro llevarlo todo a la vez. Los deseos de siempre están ahí pero no son lo que eran, e inevitablemente se hace balance del paso del tiempo, de las oportunidades perdidas y, en fin, se plantea uno de nuevo problemas que en el fondo siempre estuvieron ahí, porque todo se está descomponiendo desde el minuto uno.
4. Las fuerzas y los cuerpos tiene un fuerte carácter político. Hace un tiempo comentabas que parecía que la gente tenía ganas de que llegara un dictador. ¿Este disco es una respuesta a ese clima?
Como digo en una de las canciones, no entiendo a la gente. Tampoco me voy a poner a hablar a los desconocidos a los que escucho decir tonterías por la calle, o a los idiotas que se ponen demasiado cerca con la sombrilla y las sillas en la playa, aunque a veces estoy a punto. Así que les hablo a través de mis canciones. Es lo que he hecho siempre. Si los pobres se dan el tiro en el pie que parece que se van a dar por estar todo su tiempo libre adormilados tragándose falsedades del teléfono, estaré comiendo palomitas viendo el espectáculo. Espero que me dejen ser espectador un rato antes de acabar en una fosa.
5. En entrevistas anteriores has dicho que te gustaría tocar el disco entero en los conciertos de presentación. ¿Sigues pensando que es factible, o lo ves inviable hoy, con un público que se distrae con facilidad, que espera los clásicos y con salas que prefieren repertorios seguros? ¿Qué se gana y qué se arriesga al pedir a la gente que escuche once canciones que todavía no conoce?
Hay seis del disco nuevo en el repertorio actual. No tengo la energía de Robert Smith. Quizá si tuviese 20.000 personas delante la tendría, pero no va a ser el caso. 6 está bien. Hay que tocar las más conocidas, es normal, no cuesta nada alegrar con eso al público que tenemos, que por otra parte es muy fiel y conoce bastante bien lo principal de cada disco. Me gusta tocar de El bando bueno, porque la pandemia se lo cargó. Me gusta tocar la que usan en el Mercadona, El detector, para denunciar que no cobro ni un paquete de regañás por ello. Me gusta tocar De piedra, porque tiene un toque soul que va muy bien con V de victoria, que hay que tocarla porque Cal viva está muy vivo entre los músicos, al ser la misma banda desde entonces. Miro las tonalidades, las velocidades… Hay muchas cosas que tener en cuenta al hacer los repertorios. Mi capricho del día es otra de esas cosas.
6. Muchos te consideran uno de los mejores letristas del país. ¿Escribir se vuelve más fácil con los años, o pesa cada vez más la exigencia de no repetirte? Y con todo lo que está pasando a nuestro alrededor, ¿te ha resultado más fácil encauzar la escritura esta vez?
Cuando tengo algo que decir es muy sencillo. Escribí casi todas las letras en 3 tardes seguidas en la playa. Solo hay que saber lo que se quiere decir. Lo demás es instinto poético, conocimiento del lenguaje, oficio con las medidas. Eso ya lo tengo. En general el nivel de las letras de pop rock es muy bajo, no cuesta tanto destacar. Incluso puede que destacar sea malo, que lo popular exiga la repetición de las cuatro monerías de siempre y ya. El yo sin ti, el tú sin mí, el porque sí y el tararí que te vi, básicamente.
7. ¿Qué has escuchado, leído o visto últimamente que se haya colado, aunque sea de rebote, en Las fuerzas y los cuerpos? Y ya que hablábamos al principio de dos discos en un mismo año, ¿esta expansión creativa nos devolverá también al Antonio Luque escritor? ¿Hay a la vista otra novela como Exitus, o un ensayo con el espíritu de Marchito azar verdiblanco, tu libro sobre el Betis en Hooligans Ilustrados?
Bueno, lo más claro es lo de La reina de África, que volví a ver poco antes de escribir las letras y se coló a tope en una. La vi de niño y me encantó, cuando no entendía muy bien el tema del barco de guerra y demás. Me parece flipante que haya quien vaya a votar a los malos. Los malos no servirían ni para hacer jabón, seguro que huelen mal.
En cuanto a lo de escribir, me da mucha pereza lo de las memorias, aun sabiendo que no las escribiría como los demás. Empecé hace unos meses y paré al llegar al segundo LP. Mi agente literario está con ello. Si no me pagan lo que valen se quedarán en el ordenador, no hay problema. Hay un boom de libros de músicos, probablemente porque los músicos están tan acostumbrados a los contratos leoninos de los golfos de las discográficas que las editoriales, los formalitos de los libros, han visto ahí a un sector muy fácil de engañar. Somos como esos perritos maltratados que resultan ser los más dóciles cuando entran en una casa de gente que al menos no te zurra. Pero yo no soy ningún perrito.
Próximos conciertos
- 8 enero Valencia El loco
- 9 enero Málaga Cochera cabaret
- 12 febrero Sevilla Teatro Triana
Redacción: Juan A. Ruiz-Valdepeñas









