Sing Backwards and Weep. Memorias
Mark Lanegan
Contra
El pasado 22 de febrero Mark Lanegan falleció, supuestamente, a causa de complicaciones derivadas de la COVID que sufrió tiempo atrás (llegó a estar en coma) y que le habían dejado con múltiples secuelas, entre ellas, la perdida absoluta de audición.
Un triste final para uno de los artistas de culto más sobresalientes del siglo XX y parte del XXI quien, tras arrastrar años y años de múltiples adicciones vio por terminada su vida como víctima de tan luctuosa enfermedad. Superviviente satelital del fenómeno Grunge por obra y gracia de los seminales y volcánicos Screaming Trees, colaborador en múltiples proyectos musicales (Queen Of Stone Age, Mad Season, Soulsavers, Gutter Twins y la maravillosa trilogía de discos que perpetró con Isobel Campbell), con una notable carrera en solitario que concluyó con un excepcional como desapercibido último disco publicado en pandemia (hagan el favor de escuchar Straight songs of sorrow) Mark Lanegan producía un efecto hipnótico cada vez que salía al escenario o escuchabas uno de sus múltiples tonadas.
Lanegan, de voz característica arrastró su malditismo allá por donde iba y estas memorias, brutal compilación de perdidas personales (ve morir a muchos de sus amigos músicos, como Kurt Cobain o Layne Stanley entre otros) son una descarnada crónica de un yonqui de tomo y lomo que a su vez tiene una banda de cierto éxito que siempre se ve empañado por su necesidad de obtener un pinchazo de heroína. Novela de sucia realidad que no ahorra en detalles y que no busca perdón y redención (faltaría una segunda parte de las mismas, ya que este tomo concluye en los albores del Siglo XXI) sino una descarnada exposición de un hombre de gran talento artístico que sucumbe al pozo sin fondo de la adicción y todo lo que esta conlleva.
Uno puede suponer lo que un adicto puede llegar a hacer por obtener su dosis diaria, pero la traslación en sus propias palabras de Lanegan (quien no ha ocultado sus demonios nunca) supone una mirada abisal al alma atormentada de este genio.
Una obra memorable. Cruda, dura, directa, sin adornos, sin complejos o reserva de algún tipo.
Redacción: Juan A. Ruiz-Valdepeñas







