Nadie se va a reír: La increíble historia de un juicio a la ironía
Juan Soto Ivars
Debate
Esta es la historia sobre un juicio. Un juicio a la ironía. El camino del trasunto kafkiano hacia la realidad y la condena es el hilo argumental en el que autor, columnista, curioso y polemista Juan Soto Ivars ha dedicado su más reciente investigación plasmada en forma de adictivo ensayo.
Los hechos son los siguientes. Entre la marea del descontento surgido tras el 15M, aparece un pequeño grupúsculo ultrarracionalista denominado Homo Velamine. Al frente de él, un poliédrico personaje al que aquí se nombre como Anónimo García que, empeñado en ir más allá de lo racional, decide emprender una serie de acciones performativas desde el año 2013 hasta poco después de la acción que desembocó en tragedia jurídica. Acciones que, enarbolando la bandera del sentido del humor, la ironía y la parodia, denunciaban los grandes males de la situación política, económica y social española. Acciones reivindicativas que alcanzan una cierta viralidad gracias a su amplificación por parte de los medios de comunicación tradicionales. Gran parte de estos hechos son descritos y analizados de forma prolija por parte de Soto Ivars, hasta que llega a la definitiva, la propiciatoria de la condena.
A pocos días de salir la sentencia por la repugnante violación cometida por la infame «Manada» en Pamplona, el colectivo Homo Velamine publica una web donde, de forma irónica y a modo de denuncia de los medios de comunicación que hacían su agosto con este caso, anunciaban un tour turístico por los lugares del luctuoso delito. Este «Tour de la Manada» desencadenó un ajusticiamiento público y luego judicial que, a pesar de la propia declaración por parte del colectivo al transformar esta web en una declaración denunciando el amarillismo carroñero de los medios, desembocó en un despido y una condena a Anónimo García.
El autor denuncia como este hecho pasa desapercibido para todos aquellos que luego entonaron severas algaradas en torno a libertad de expresión merced de los casos Hásel y Valtonyc. Soto pone el acento en unos hechos que, aún teniendo numerosas aristas (de hecho, yo mismo creo que con esta acción el propio colectivo se paso de frenada), invitan a una profunda reflexión sobre la libertad de expresión, la antropofagia mediática, la corrección política, los límites del humor, la censura, la postcensura y la cultura de la cancelación.
Toda una amalgama que desembocan en algo real y cierto, que es una condena judicial y una condena social que, a la luz de los hechos investigados quizás requiriera de una mayor reflexión e incluso rectificación, pero en esta época de celeridad justiciera se hace bastante compleja.
Redacción: Juan A. Ruiz-Valdepeñas







