Entrevista a Helena Goch
La Rama Dorada es el segundo larga duración de Helena Goch. En esta ocasión, la autora recrea paisajes de épica intimidad bajo texturas de vaporosa electrónica que acompañan unas letras en castellano. Toda una nueva experiencia sobre la que charlamos en esta entrevista.
- Antes de nada, ¿puedes hablarme del entorno musical de tu familia?¿Era un hogar donde se escuchaba o tocaba música a menudo?
Claro, mis padres siempre escucharon muchísima música en casa. Recuerdo que mi padre tenía miles de discos, los recuerdo bailando en el salón con Leonard Cohen, con Sabina, y hasta con los Rolling. Me apuntaron a clases de piano y solfeo desde muy pequeñita y estuve estudiándolo 10 años, pero con la adolescencia y la tontería que me entró lo dejé. Luego me arrepentí mucho de haberlo dejarlo, pero mi oído se educó muchísimo en aquellos años y les estoy agradecidísima por ello.
- ¿Qué discos te animaron a dedicarte a la música?
Te diría que animarme a dedicarme a la música, Ella and Louis, 1956, de Ella Fitzgerald y Louis Armstrong. La complicidad con la que se cantan juegan y bailan en esas canciones y que percibo al escucharlas me llenó desde el primer momento en que lo escuché y me animó a perseguir eso mismo, divertirme, y es que hacer música me divierte todo el rato. Bon Iver, Bob Dylan, Eels, Wilco, y un largo infinito..
- De todo ese bagaje, ¿qué te has llevado a «La Rama Dorada»?
Pues supongo que lo que te decía en la pregunta anterior, esto de divertirme. Hacer canciones es para mí la mayor diversión con la que vivir mi vida. Hacerlas, cantarlas, y luego tocarlas, y creo que he hecho mucho de eso con este disco, me he divertido todo el rato.
- ¿Por qué decides componer este disco en castellano? ¿Es una idea preconcebida o te surge de tu interior en un momento determinado?
La sombra del castellano siempre estuvo «pululando» sobre mí, era la pregunta obligada: «¿por qué no cantas en español?» pero yo no me la había hecho, había empezado a cantar en inglés porque no me resultaba un idioma extranjero ( he pasado temporadas en Estado Unidos) y me gustaba lo que hacía con mi voz en ese idioma. Pero supongo que al final mi sombra era miedo, y mi miedo era a lo desconocido. Así que un día me encerré a componer una canción en español a ver qué pasaba, y de pronto, ya no tenía miedo, de pronto, mi voz en español sonaba diferente, pero también bonita, así que seguí adelante. El español me está enseñando unos matices más graves de mi voz que con el inglés no tenía explorados, y me gusta mucho eso de que el idioma, por su propia musicalidad, me descubra lugares de mi voz que no conocía.
- ¿En qué te has inspirado para hacer estas canciones?
En las cosas que me preocupan, emociones, o vivencias que me marcan. En mis sombras, pero también en mis claros.
- «La Rama Dorada» es un disco con texturas más vaporosas y electrónicas que tu primer álbum, ¿cuál es el motivo de esta nueva concepción sinfónica?
Pues fue idea de Julio de la Rosa, productor del disco, las canciones estaban compuestas con una guitarra acústica y mi voz. Pero quería hacer un disco bailable, aunque hubiera de todo. Con más luz aunque fuera en la forma. Y Julio con su talento, desde la primera vez que le toco una canción está escuchando mil cosas que yo ni podría imaginar en ese momento. Lo probamos, funcionó y fuimos a por ello.
- ¿Cómo describirías tu camino musical, tu carrera, en relación con tu evolución personal?
Supongo que las dos van de la mano todo el rato, mi camino musical, el que yo me voy creando con los pasos que voy dando, acompaña a mi evolución personal y viceversa.
- A la vista de la estilizada y preciosista producción y sonido del disco, ¿cómo es tu planteamiento a la hora de reproducirlo en concierto?
Qué bonitos adjetivos, a mí también me lo parece, – pero claro, yo no soy objetiva, el disco es mío ;—) – pero precisamente por lo mucho que gustan los arreglos y la producción, el directo es muy fiel al disco, que esa era otra de las razones por las que decidimos este nuevo camino electrónico, quería hacer un disco que pudiera tocar en directo. Yo diría que el directo suena igual que el disco, pero mejor, porque tiene la energía del directo 😉
Redacción: Juan A. Ruiz-Valdepeñas








