Crónica En Órbita Festival 2018
El pasado 12 de Mayo tuvo lugar una nueva entrega del festival En Órbita de Granada. Una apuesta por la calidad, la variedad de estilos en su cartel y un formato diferente a un precio bastante asequible. Una gran oportunidad para disfrutar de algunos de los grupos más destacados de la escena nacional y de descubrir una de las ciudades más bonitas de toda la geografía española.
Apenas habían pasado las 14:00 horas cuando entramos al festival y Perro ya estaba en el escenario. Eramos pocos los valientes que nos habíamos propuesto disfrutar del festival prácticamente desde el principio pero ver a Perro en directo siempre es una buena razón para justificar cualquier decisión extraña que quieras tomar en tu vida. El grupo respondió y no se desanimó por la escasa afluencia, mantuvieron su buen humor y su potencia sobre el escenario.
Tras los murcianos llegaron Belako. A estas alturas decir que los vascos tienen uno de los mejores directos del país no es exagerar. Su nuevo disco ha traído cambios a la hora de llevarlo al directo, cambios que han conseguido que el grupo vaya un paso más allá y gane en fuerza y conexión con el público gracias al nuevo papel de Cris alejada de los teclados.
Sería faltar a la realidad no decir que las horas no terminaban de acompañar a estos dos conciertos, quizá más por falta de costumbre que cualquier otra cosa, pero nosotros los disfrutamos. Se hubiera agradecido alguna promoción en barras para estas primeras horas y hacer algo más soportable el sol y el calor a base de cerveza bien fría y barata.
Durante el concierto de La Maravillosa Orquesta del Alcohol el público fue despertando y llegando al festival. Es difícil competir con Granada, sus calles, sus bares y sus tapas pero una vez pasada la hora de comer ya no había excusas para dejar de lado al festival. Y mucho menos si estaban los de Burgos tocando. Y es que pocas bandas hay que les puedan hacer sombra a la hora de colgarse la guitarra (o el banjo, o el acordeón…) y sacar todo lo que tienen dentro. Y allí estaban los “Héroes del sábado”, algunos de ellos esperando desde que el recinto abrió sus puertas para poder cantar junto a ellos.
José Ignacio Lapido aportó la veteranía y el rock. Tras el regreso de 091 hace unos años, Lapido continúa su gira en solitario. Una gira no tan multitudinaria pero si repleta de calidad, talento y seguidores para los que ya se ha convertido en uno de los grandes. Era genial ver a padres acompañados por sus hijos, varias generaciones unidas por la buena música.
Viva Suecia volvieron a demostrar que son la nueva gran banda del país. Salvo catástrofe, los de Murcia parece que se convertirán en el nuevo cabeza de cartel de cualquier festival español. Y todo ello gracias a haber conquistado al público, un público que va desde el que considera a Jota su mesías hasta a el presidente del club de fans de John Boy. Y lo mejor es que los han conquistado gracias a buenas canciones, a un directo por encima de la mayoría del indie actual y a una conexión con el público que los lleva en volandas desde que pisan el escenario hasta que se bajan. Granada volvió a ser una nueva prueba de ello.
Tenemos que reconocer que hace tiempo que Sidonie dejó de un lado la música y se pasó al musical. Y la verdad es que gracias a ello han conseguido triunfar. Sus canciones han dejado paso a su show, un show bien definido noche tras noche y en el que prima la diversión. Y el público lo disfruta, participa y se queda con ganas de repetir.
Ver a Lori Meyers en Granada es como comer en casa de tus padres, el buen rato está asegurado. Desde la primera a la última canción tuvieran a su público comiendo en la mano. Y aunque no seas un gran fan o no te gusten demasiado, es imposible no acabar cantando canciones como “Mi realidad”, “Luces de Neón”, “Siempre brilla el Sol”… Fue durante su concierto cuando se demostró que de verdad se habían agotado todas las entradas para el festival. Al final, sin grupos como Lori Meyers, Izal, Love of Lesbian o Vetusta Morla la rentabilidad de un festival pequeño es una apuesta más que arriesgada.
Elyella fueron los encargados de cerrar el festival. Actualmente no se nos ocurre ninguna propuesta con similar poder de convocatoria y de un estilo similar mejor para ello. Se echan en falta djs para grandes recintos en esto del indie, quizá por eso Elyella han conseguido triunfar tanto, han sabido ver el hueco y lo han llenado de confeti.
El festival se celebró en Fermasa Armilla, un recinto amplio, bien aprovechado y dividido. Se echaron en falta más baños, más aún teniendo en cuenta el enorme espacio disponible, algo que hizo que en determinados momentos se hiciera algo pesado tener que aguantar colas. Suficientes barras, precios no más elevados de lo habitual en un festival, variada propuesta gastronómica, una enorme zona para descansar y alejarse del escenario principal, un escenario más pequeño para las bandas emergentes… Un recinto perfecto para un festival de este tamaño, al que se le puede sacar más partido pero al que pocas pegas se le pueden poner.
Si tuviéramos que decir ahora mismo si volveríamos al festival sería un sí rotundo. Nos hubiera gustado que hubiera más ambiente desde primera hora para acompañar a los grupazos que abrieron el festival, esperamos que a lo largo de los próximos meses la organización siga machacándose la cabeza para intentar conseguirlo. Es una pena que no pueda comenzar un poco más tarde, a primera hora de la tarde, y terminar bien entrada la madrugada. Incluso Lori Meyers hizo referencia a ello durante su concierto y a las quejas de los vecinos que parece que han impedido que sea así.
Nosotros les animamos a seguir apostando por carteles como este capaces de contentar al público más mainstream, al más clásico y al más alternativo por unos pocos euros.
Redacción: Sergio Merka











