Niña Polaca publican single, La Codicia y Capital de las Fuerzas Extranjeras, otro adelanto de su nuevo disco
Niña Polaca se pasan el juego desafiando las normas de la industria musical lanzando como segundo single «La Codicia y Capital de las Fuerzas Extranjeras».
Niña Polaca se ha consolidado como una de las formaciones más influyentes dentro del panorama independiente actual en España. Su identidad sonora, su forma directa de narrar lo cotidiano y la carga emocional que transmiten en cada composición han convertido a la banda en un referente generacional. Con cada lanzamiento demuestran por qué su propuesta destaca en un escenario cada vez más diverso, posicionándose como una voz imprescindible dentro de la música alternativa nacional.
Después de ofrecer un primer adelanto de lo que será su tercer trabajo discográfico —previsto para abril de 2026— con la introspectiva “Suena ABBA cuando enciendes el motor”, el grupo vuelve a sorprender con un movimiento audaz: publicar como segundo single “La Codicia y Capital de las Fuerzas Extranjeras”, una canción que rompe con lo establecido y profundiza en una crítica feroz hacia el deterioro de las costas mediterráneas. La banda utiliza este tema como un altavoz para denunciar el impacto de la especulación, la explotación del territorio y los abusos que han transformado paisajes que históricamente habían sido símbolo de identidad, memoria y belleza.
La composición surge de un periodo de inmersión creativa de Surma, vocalista y principal compositor de Niña Polaca, quien pasó meses escuchando compulsivamente a referentes como Joan Manuel Serrat y Lluís Llach. Las emociones evocadas por himnos como “País Petit” o “Mediterráneo” despertaron en él un sentimiento ambivalente: por un lado, la conexión profunda con la tierra y la nostalgia por los escenarios que marcaron generaciones; por otro, el dolor de constatar que muchos de esos lugares ya no existen tal y como se cantaba en aquellas obras. Esa frustración, unida al amor hacia un Mediterráneo cada vez más golpeado por la presión turística y la degradación, se convirtió en el germen emocional del nuevo single.
Niña Polaca llega a esta etapa con un crecimiento que pocas bandas han experimentado en tan poco tiempo. Sus canciones han logrado una conexión masiva, consolidándose en directo con un público fiel que llena salas y festivales. Un ejemplo reciente fue el concierto del pasado octubre en el Puente del Rey, en Madrid, donde reunieron a más de 16.000 personas, demostrando un impacto real que trasciende lo digital. Este éxito ha permitido que el grupo afronte una nueva fase artística con mayor madurez y conciencia, abordando problemáticas que afectan directamente a su propia generación: la turistificación descontrolada, la gentrificación que expulsa a los vecinos de sus barrios y las dinámicas voraces del capitalismo que transforman la vida cotidiana.
Con “Suena ABBA cuando enciendes el motor” iniciaron este camino más introspectivo y emocional; ahora, con “La Codicia y Capital de las Fuerzas Extranjeras”, Niña Polaca se adentra de lleno en un territorio comprometido que no esquiva la crítica social. Este segundo adelanto confirma la ambición y la profundidad del nuevo álbum que verá la luz en abril de 2026.
Mirando hacia el futuro, la banda ya han empezado a anunciar presencia en algunos de los festivales más relevantes del próximo año, entre ellos FIB, PortAmérica, Festival Mediterránea y Vive Linares, donde seguirán mostrando esta nueva etapa artística.
Álvaro Surma suma comenta sobre la canción:
«Llevo unos 7 meses escuchando de forma compulsiva a Serrat y Lluis Llach. En cierto momento escuche «País petit» y «Mediterráneo» muy seguidas. Y me paré a pensar. Eran canciones antiguas pero no tanto y hablaban de mi tierra. Pero, aún sabiéndolo, y explicando a la perfección lo que yo sentía para con ella, me di cuenta de que ese sitio que describían ya no existe. Y me dolió.
«La codicia y capital de las fuerzas extranjeras» habla de ello. De cómo, teniendo como don y patrimonio una de las esquinas más bonitas del mundo, y una de las culturas más ricas e increíbles, hemos decidido vendernos, ni siquiera al mejor postor, si no al más fácil.
Lo pienso cuando veo bajar hordas de turistas de masas de hierro flotantes, cuando he subido a ver atardecer a la Ereta.
Lo pienso cuando paso por barrios conocidos, donde he crecido, tanto en Madrid como en Alicante, convertidos en decorados con gente extraña paseando, mirando anonada lo que se supone que es este país, pero que en realidad no es más que sombra de lo que algún día fue, hace no tanto, fue. Lo pienso cuando veo fotos de los 70 de la playa de san Juan y tenía dunas y no rascacielos. Y tenía barcas en la Zofra y no castillos hinchables en lo que algún día fue una pradera de poseidonia.
Lo pensé cuando fui a la Costa Brava, a casa de la abuela de Kobbe, y al lado de costas que fueron pintadas por sorolla, no quedaban rastro de los pinos que algún día tocaban la arena y solo había carteles de paella con guisantes.
Supongo que esta canción es la forma que he tenido de preguntarme que hemos hecho con algo tan bonito, y sobretodo, porque lo hemos vendido tan barato, siendo algo completamente único.
No tenemos muy claro que esto sea un single como la industria entiende un single, pero sí que tenemos claro que hace bastante que la música que escuchamos ya prácticamente nunca dice nada, y esta esquina de la cultura se está volviendo como estos coches nuevos que solo son grises o como un edificio neo desarrollista y falto de identidad de estos que últimamente copan las periferias. Línea blanca línea negra, mismo material ya estés en Bilbao que en Málaga. Supongo que es una pequeña forma de rebeldía, esperamos que no moleste.»









