Entrevista a León Benavente
En estos tiempos donde anunciar a bombo y platillo la celebración de conciertosen grandes recintos deportivos (como el anteriormente conocido como Wizink ahora Movistar Arena Madrid) se ha convertido en una herramienta más de marketing de la industria musical, vemos como el próximo 10 de enero de 2026, la banda de culto León Benavente sigue afianzando su compromiso musical (con la lógica de una carrera que empieza paso a paso y sala a sala) con la celebración de un auténtico Festín en el Movistar Arena dentro del ciclo de conciertos
Inverfest.
1. “El Festín” suena a algo más que un concierto: ¿cómo nace la idea de hacer este espectáculo en un gran recinto?
La idea nace de una mezcla de necesidad y celebración. Después de todos los conciertos de este
último año presentando Nueva Sinfonía sobre el Caos, nos dimos cuenta de que estábamos viviendo los mejores directos de nuestra carrera y que había llegado el momento de celebrarlo a lo grande. Queríamos ofrecer algo que fuese más allá del formato habitual, un concierto único, especial, un verdadero acontecimiento.
El Movistar Arena Madrid nos permite construir ese espacio, un lugar donde dar forma a nuestro propio universo por una noche, con una puesta en escena más ambiciosa y una experiencia más inmersiva, en la que el público no solo asista, sino que se sienta parte esencial del espectáculo. “El Festín” es, literalmente, la gran mesa que necesitábamos para celebrar todo lo que hemos vivido durante estos años como León Benavente y compartirlo con nuestro público, que siempre ha sido parte esencial de esta aventura.
2. ¿En qué medida el concepto de “festín” está ligado a la estética de vuestro nuevo disco
Nueva Sinfonía sobre el Caos?
El concepto de “festín” está muy ligado a la estética de Nueva Sinfonía sobre el Caos, porque este disco explora un lado más luminoso y bailable de León Benavente. Hemos trabajado con canciones que invitan al movimiento y a dejarse llevar, y “En el Festín” funciona como un auténtico manifiesto de esa energía, una invitación a sumergirse en el caos, pero con ganas de disfrutarlo, compartirlo y sentirlo desde dentro.
“El Festín” como concierto busca trasladar esa misma sensación, un espacio donde intensidad,
música y público se mezclan, generando un momento colectivo que es a la vez divertido,
emocionante y profundo.
3. Habéis dicho que subiréis al escenario a “vuestras bandas favoritas y hermanas”: ¿qué
criterio habéis seguido para elegir a esos invitados y qué significan para vosotros?
Nos guiamos por una mezcla de afinidad personal y complicidad creativa. Son artistas con los que hemos compartido carretera, camerinos, conversaciones interminables y, sobre todo, una visión honesta de lo que significa dedicarse a la música. No elegimos en función de modas ni algoritmos, elegimos a quienes nos han acompañado emocionalmente y que, de alguna forma, han influido en nuestro sonido. Invitarlos es un gesto de agradecimiento y admiración hacia ellos.
4. En un artículo de El País publicado el 17 de enero de 2025, vuestro batería afirmó que cada concierto es como alcanzar un estado casi meditativo (“nirvana”). Un año después vais a celebrar un festín en toda regla: ¿cómo vivís esa sensación cuando tocáis frente a miles de personas?
Creo recordar que lo del “Nirvana” lo dijo Edu. Cada concierto sigue siendo ese espacio donde el tiempo se dilata y desaparece, disfrutamos cada concierto como si fuese el último. Cuando subes al escenario ante miles de personas ocurre algo parecido a una ceremonia, ya no eres solo tú, eres parte de una masa que respira a la vez, y cuando sucede esa conexión entre banda y público es de las cosas más emocionantes que uno puede vivir.
5. ¿Cómo ha evolucionado vuestra manera de colaborar entre vosotros con los años?
Al principio éramos cuatro individualidades intentando encajar. Con los años aprendimos a dejar espacio, a escuchar de verdad y a entender que el conflicto creativo no es un obstáculo, sino un combustible.
Ahora trabajamos de forma más orgánica. Ya no nos preocupa tanto quién propone la idea final,
sino qué sirve mejor a la canción. Hemos aprendido a confiar en los silencios del otro, y eso ha transformado la dinámica del grupo y el resultado musical.
6. ¿Cómo ha influido el momento social y político actual en las letras de Nueva Sinfonía sobre el Caos y en el repertorio del concierto?
Vivimos en una época donde todo parece acelerado, y que todo se va a ir a la mierda en cualquier momento. Eso nos atraviesa como personas y, por supuesto, se cuela en las canciones.
Nueva Sinfonía sobre el Caos no deja de ser un reflejo emocional de este clima, habla de la tensión, de la ansiedad contemporánea, de la necesidad de buscar luz dentro del ruido.
En el directo, ese contenido cobra otra vida, las canciones dialogan entre sí y con el presente, y el público se convierte en parte activa de ese discurso, desgraciadamente muchas temáticas que se trataron en el primer disco siguen igual o peor que antes.
7. Mirando hacia atrás: ¿cómo creéis que ha cambiado León Benavente desde vuestra
formación en 2012, especialmente en términos de ambición, sonido y filosofía de grupo?
Hemos cambiado porque el mundo ha cambiado, y porque sería imposible seguir siendo la banda de 2012 sin caer en la caricatura de nosotros mismos. Somos más ambiciosos en la forma, en la producción, en el directo, en la exploración de nuevos sonidos, pero también más serenos en el fondo. Sabemos quiénes somos, qué queremos decir y cómo queremos decirlo.
La filosofía de León Benavente siempre ha sido la honestidad. Hoy sigue siéndolo, pero ampliada, ya no solo buscamos ser fieles a nuestra esencia, sino permitirnos evolucionar sin miedo.









