Cariño vuelve con «Odio La Música», adelanto de su nuevo disco
«Odio la música» es el primer single de Cariño en formato dúo y es el primer single adelanto del que será su nuevo álbum de estudio.
Cariño regresan con “Odio la música”, un single que marca el inicio de una nueva etapa para la banda y que supone además su primera publicación como dúo. Lejos de apostar por un regreso complaciente, el grupo presenta una canción de pop oscuro, melancólico y directo que convierte el desgaste emocional y las contradicciones de la industria musical en el centro de su discurso. Un tema que funciona como desahogo, ironía y declaración de intenciones al mismo tiempo.
“Odio la música” gira alrededor de una idea tan contradictoria como reconocible: el agotamiento de dedicarte precisamente a aquello que más quieres. A lo largo de la canción, Cariño repite el propio título como si fuese un mantra inevitable, una frase que se mueve constantemente entre la sinceridad absoluta y la exageración irónica. Y es precisamente en ese equilibrio donde la canción encuentra toda su fuerza emocional.
Después de unos meses especialmente intensos para la banda, este lanzamiento funciona también como una forma de reencontrarse consigo mismas y de abrir un nuevo capítulo artístico desde otro lugar mucho más introspectivo. La canción mantiene la capacidad melódica y la personalidad que siempre han definido a Cariño, pero introduce una atmósfera más oscura y contenida que deja ver una evolución clara tanto en el sonido como en el enfoque emocional.
El tema puede interpretarse desde múltiples lugares distintos. Para quienes trabajan dentro de la industria musical, “Odio la música” puede sentirse casi como una broma amarga sobre las dinámicas de un entorno tan apasionante como agotador. Para otros, la canción conecta directamente con el vacío que deja una ruptura sentimental o con esa sensación de haber perdido el vínculo con algo que antes era esencial en la vida. Cariño consigue así construir una canción profundamente generacional, capaz de funcionar como refugio emocional, sarcasmo o incluso catarsis dependiendo del momento desde el que se escuche.
Este nuevo single sirve además como primer adelanto del próximo álbum de la banda, un trabajo grabado junto al productor Pete Robertson, ex batería de The Vaccines y colaborador habitual de artistas como beabadoobee, Hinds o The Last Dinner Party. La participación de Robertson marca también el inicio de una nueva dirección sonora para Cariño, donde las guitarras y las texturas más orgánicas ganan protagonismo sin abandonar del todo el universo pop que siempre ha acompañado al grupo.
Más allá de la propia canción, el lanzamiento llega acompañado de un videoclip ideado por Nicolás Barreto y dirigido por Mark Yareham. La pieza utiliza el metalenguaje audiovisual para retratar, desde una perspectiva caótica, incómoda y cargada de humor negro, todo lo que puede esconderse detrás de la grabación de un videoclip. El resultado encaja perfectamente con el espíritu de “Odio la música”: una obra que mezcla cansancio, ironía, vulnerabilidad y honestidad sin necesidad de disfrazarlo demasiado.
Con este regreso, Cariño no solo inauguran una nueva etapa como dúo, sino que demuestran también que siguen siendo capaces de transformar emociones incómodas y contradicciones cotidianas en canciones que conectan de forma inmediata con toda una generación.
Cariño comentan sobre la canción:
!warning: «Odio la música» es el nombre de nuestra nueva canción. Y por suerte… ¡ESTAMOS CURADAS! Esta canción y este disco nos han curado. Pero hemos llegado a odiarla de verdad, tampoco es la música en sí, sino la manera que tiene de ser un trabajo a merced del capital.
Odio la música habla explícitamente del odio desde todas sus aristas. Desde no encontrar a alguien en las canciones que te solían emocionar, a odiar el tener que vender tu música para poder pagar la casa, a directamente preferir escuchar cualquier cosa antes que una canción más. Odio al amor, odio a la industria, odio al trabajo. Odio para todos los gustos. Decir algo así es muy incómodo. Pero no creo que estemos solas en esto. En esta sensación contradictoria de amarla y odiarla. Que el mundo arda mientras haces la banda sonora tampoco ayuda a sacralizarla. Sin ser demasiado ceniza pero… ¿Qué estamos haciendo todos? Artistas, oyentes, festivales, industria….démosle una vuelta, acompáñame.
Cuando estábamos aún buscando si teníamos algo que contar, me senté un día a sentir y escribir cosas y el odio a la música apareció. El problema no era la música como lenguaje. Fue estar agotada de ella. ¿Por qué nos cansa algo que amamos? Y de ahí salió esta canción. No quiero contar tampoco mucho porque claro no ha salido, pero nos pusimos a hablar de qué es ser música, dedicarse a esto. Nos preguntamos si debajo de ese cansancio que sentíamos aún quedaban cosas que la salvasen de ser solo un producto… Había que buscarlas y por suerte las encontramos. Nos ayudó mucho toda la música de 1998 a 2017, cuando aún amábamos la música sin condición. Volver a amarla implicaba pasar por alto muchas incomodidades que la rodean y desafinan. Nos hicimos muchas preguntas todo ese tiempo, pero no llegamos a ninguna conclusión. Y justo en ese baile del si y el no, en esa contradicción, fue donde encontramos el lugar más honesto de todos. Esa herida probablemente siempre esté abierta pero renunciar a la música es renunciar a nosotras mismas. Así que ¿qué le hago? si me sale de dentroooooo
Pascal Quignard, en El odio a la música, lo plantea muy bien. Para él, el problema no es la música en sí, sino su omnipresencia. «Cuando la música era rara, su convocación era conmovedora. Cuando la convocación es incesante, la música repele.» El oído no tiene párpados, no puede cerrar los ojos y dejar de ver. La música, lejos de ser un refugio humanista, se ha convertido en una herramienta de domesticación y el oído es el órgano de la obediencia. Por él entran las órdenes, los discursos, la misa, los anuncios, los putos tiktoks… Igual solo hay que educar al oído y llevarle a terapia para que aprenda a decir ¡NO!
Bueno que estamos bien, podríamos haber elegido el silencio o no hablar de estas cosas pero necesitábamos ser sinceras y este en algún momento fue el punto de partida.
Ala, a ver si os gusta. Viva la música
Un beso,
Cariño»









